Abordaje ético
Abordaje ético
El abordaje del caso de May necesita que se cumplan los principios éticos fundamentales en la práctica profesional de la psicología, sobre todo teniendo en cuenta su condición de adolescente y su historial de vulnerabilidad social y emocional. Para iniciar, es esencial asegurar la confidencialidad de la información y el consentimiento informado, que debe ser concedido por la adolescente y su acompañante, manteniendo su autonomía progresiva.
Además, el proceso terapéutico, debe desarrollarse en un ambiente seguro que impida cualquier tipo de revictimización, especialmente en lo que respecta a las experiencias de acoso escolar sufridas en la niñez. Esto significa que el profesional debe comportarse con sensibilidad, no reforzando sensaciones de vergüenza, culpa o rechazo, y fomentando un ambiente de confianza y validación emocional.
Por otro lado, es fundamental que el psicólogo trabaje de acuerdo con los principios responsabilidad, respeto por la dignidad y bienestar del paciente, garantizando así una intervención enfocada en sus necesidades y características individuales. En este sentido, es necesario evitar la imposición de juicios o etiquetas que puedan perjudicar su desarrollo, promoviendo en su lugar un acompañamiento que consolide sus capacidades y fortalezca autonomía para su crecimiento personal.
Para finalizar, el ejercicio profesional debe llevarse a cabo con conformidad con la normativa vigente, como la Ley 1090 de 2009, asegurando una conducta responsable, ética y enfocada en proteger los derechos de la paciente.
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